Somos muchos los que en alguna etapa de nuestra vida sentimos una gran infelicidad, pocas veces nos paramos a meditar y recapacitar sobre cual es la causa de ésta y en cambio, decidimos apresuradamente que la culpa es del gobierno, de la sociedad, de la falta de dinero, la falta de amor y de no tener determinada cualidad, habilidad u objeto, y no nos damos cuenta de que somos esclavos del deseo.
La filosofía budista habla sobre este tema y nos dice que existen 4 Verdades Nobles.
1º En la vida hay sufrimiento (insatisfacción y dolor), para vivir, debemos sufrir, es imposible vivir sin experimentar algún tipo de sufrimiento, debemos soportar sufrimiento físico como el provocado por las enfermedades, las lesiones, el cansancio, la vejez y finalmente la muerte, y sufrimiento psicológico, como el provocado por la soledad, la frustración, el miedo, la humillación, el enojo, la desilusión.
2º El sufrimiento psicológico tiene su causa en el anhelo. Cuando queremos algo y no podemos conseguirlo, nos sentimos frustrados. Cuando queremos que alguien viva de acuerdo con nuestras expectativas y no es así, nos sentimos tristes y decepcionados. Cuando queremos agradarle a alguien y esto no sucede, nos sentimos dolidos. Conseguir lo que queremos no garantiza nuestra felicidad. En vez de luchar por lo que queremos, tratemos de modificar nuestro deseo. El deseo nos priva de la felicidad.
3º El sufrimiento puede ser superado y la felicidad puede ser alcanzada. La felicidad y el contento son posibles cuando dejamos el deseo sin sentido y aprendemos a vivir cada momento, disfrutando sin el impaciente deseo las experiencias que la vida nos ofrece; si resistimos pacientemente los problemas que se nos presentan, sin miedo, odio o enojo, entonces llegaremos a ser libres y felices, porque ya no estaremos obsesionados con satisfacer nuestros deseos egoístas, nos daremos cuenta de que tenemos tiempo para ayudar a otros a lograr sus necesidades. Este estado es llamado Nirvana.
4º Hay un camino para trascender el sufrimiento y consiste en perfecta comprensión, perfecto pensamiento, perfecta palabra, acción, sustento, esfuerzo, plenitud mental y concentración. La práctica budista consiste en practicar estas ocho conceptos hasta que lleguen a ser completas. Estos ocho senderos cubren todos los aspectos de la vida: el intelectual, el ético, el social, el económico, el psicológico; por lo tanto, contiene todo lo que una persona necesita para llevar una buena vida y desarrollarse espiritualmente.
Es curioso como muchas veces después de superar el deseo encontramos la calma, la paz, un estado parecido al camino de la 4ª Verdad Noble y sin embargo pronto volvemos a renacer en el deseo y con ese renacimiento vuelve el sufrimiento. Lo bueno es que la vida es muy larga y hay tiempo para encontrar el camino, intentar alejarnos del deseo y centrarnos en cubrir nuestras necesidades y ayudar a los demás con las suyas.
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